La sonrisa de Erin se tensó un poco, pero antes de que pudiera decir algo, Marie azotó sus cubiertos contra la mesa y lo regañó.—Damon, ¡¿esa es forma de servir la comida?!Ella quería que él ayudara a Erin con los platillos para que congeniaran, pero él casi llegó al extremo de plantarle el plato entero enfrente. Si aquello se sabía, sin duda ofendería a los Hulle.Damon le sonrió a Marie.—Mamá, si ya sabes que soy malo para esto, no me obligues a hacerlo.Marie estaba furiosa y a punto de estallar, pero Erin intervino rápidamente.—No pasa nada. De hecho, me gusta el pescado y es más práctico de esta manera. No hay necesidad de seguir molestándolo para que me sirva.Al ver la disposición de Erin para calmar las aguas, Marie brilló de satisfacción, encariñándose aún más con ella.—Erin, eres tan comprensiva. Este mocoso solo sabe hacerme enojar. Después de la cena, llévala a su casa —le dijo a Damon.Damon frunció el ceño, a punto de negarse, pero Erin se le adelantó.—No
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