Nyla se quedó paralizada ante la pregunta directa de Sasha, y un leve rubor cruzó su rostro. Sin embargo, rápidamente ajustó su expresión, frunció el ceño y negó:—Estás pensando demasiado, Sasha.—¿De verdad? Pero esa mirada en sus ojos… —Sasha estaba a punto de insistir.Nyla la interrumpió:—Y él es mi tío político.Esta respuesta dejó a Sasha en shock, con la boca abierta.—¿Qué? ¿Tío político? ¿Te refieres al tío de tu esposo?—Así es —dijo Nyla con firmeza—. Así que, por favor, no vuelvas a decir eso.Sasha vio la expresión seria de Nyla y, aunque todavía se sentía un poco confundida, lo dejó pasar.—Está bien, lo entiendo. Pero…—Nada de «pero». —Nyla se giró hacia su estación de trabajo y se concentró en sus tareas, sin querer continuar la conversación.Sasha regresó a su asiento con disgusto, pero el brillo del chisme aún persistía en sus ojos. Pensó para sí misma: «Aunque sea un tío político, esa mirada definitivamente no es la de un pariente común».La mañana pas
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