La señora Summer escuchó la pregunta de Nyla y una sonrisa burlona se extendió por su rostro. La miró de arriba abajo como si estuviera estudiando a una payasa ignorante.
—¿Que si no lo haces? —repitió las palabras de Nyla, con un tono cargado de desdén—. Nyla, ¿no tienes idea de cuál es tu situación actual?
Se puso de pie y la miró desde arriba.
—¿Cuánto ganas al mes con tu trabajo actual? ¡Es una vergüenza para nuestra familia Summer! ¿Todavía crees que eres la brillante investigadora que s