Malía siente las manos de Marek cerrándose en su piel, aferrándose silenciosamente a ella.— No, no quiero regresar— jadea ella, comprendiendo al instante sus preocupaciones. — No quiero alejarme de ti. Solo necesito…Se relame los labios.“No quiero que se quede preocupado por mí.”— Un tiempo para mí misma, ¿sabes? Tengo un lugar, un lugar especial.— Te acompaño. — La voz de él se escuchaba profunda, fuerte, implacable.De no sentir el sutil temblar de sus manos sobre su piel, Malía pensaría que él está tranquilo.Todo en su cuerpo lo indicaba…Solo para ser traicionado por sus manos.— No, quiero estar sola. Quiero sentirme envuelta en el ambiente en el que crecí. Hay un lago que está en mi manada anterior. Se encuentra a medio camino. Y deseo estar unas cuantas horas ahí para recargar fuerza, para sentir que el tiempo no ha pasado en vano, que finalmente soy quien quiero ser.Las paladas atraviesan el alma de Malía en más de un sentido.Porque ya se había decidido a decir la verd
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