Capítulo QuinceLa luz del sol matutino se filtraba a través de las cortinas, proyectando un suave resplandor dorado sobre la habitación de Bella. Se removió, con el cuerpo doliéndole mientras se sentaba lentamente, sus músculos protestando por el entrenamiento del día anterior.Llevaba casi un mes en la Manada Colmillo de Sombra, y cada día sentía que se hacía más fuerte. Los moretones de su castigo se habían desvanecido, sus heridas habían sanado y su cuerpo ganaba una fuerza que nunca pensó posible.Pero lo más importante era que empezaba a sentir de nuevo a su loba.Al principio era solo un susurro —un eco lejano y débil que apenas podía entender—. Pero día a día se volvía más fuerte, más claro, más cálido.Bella...Su respiración se entrecortó, su corazón latiendo con fuerza al oír la voz en su mente. Suave, gentil... familiar.¿Estás... estás ahí?, pensó, extendiendo su mente con cautela, el corazón latiéndole de esperanza.Sí... La voz era débil, temblorosa, pero inconfundiblem
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