### 2 Le metí más velocidad y más fuerza, angulando la verga hacia arriba para darle exactamente en el punto que la hacía gritar. Un gemido tembloroso y prolongado le vibró en el pecho mientras se sacudía debajo de mí, subiendo las piernas hasta enredármelas firmemente en la cintura. —Oooh, Joe —gemía. De pronto, justo en el momento más intenso, se detuvo. Clara puso las manos planas contra mis hombros sudados. Con una fuerza fría y repentina, me empujó hacia atrás, rompiendo la conexión por completo. Me tambaleé un poco hacia adelante; mis pies descalzos resbalaron en la madera mientras intentaba recuperar el aliento. La pérdida repentina de su calor se sintió como una navaja helada sobre la piel. Mi verga quedó colgando en el aire, completamente erecta, palpitando con violencia y goteando bastante bajo la luz de la luna. Estaba temblando, rechinando los dientes por la pura agonía de haberme quedado a medias, justo al borde de venirme. Clara no lo dudó. Se puso de pie ahí m
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