21. Quiebre.
Rivas no conciliaba el sueño de verdad. No era insomnio, no ese mal moderno que se calma con pastillas, café cargado o una noche especialmente mala. Lo suyo era otra cosa. Algo más silencioso. Más profundo. Más difícil de explicar sin sentir que estaba exagerando.Dormía, sí.Pero descansar era distinto.Era como si el cuerpo se apagara unas horas mientras la cabeza seguía funcionando en algún lugar oscuro al que él no podía entrar ni controlar.Cada mañana despertaba con la sensación incómoda de haber llegado tarde a algo importante. Como si el mundo siguiera avanzando mientras él permanecía atrapado en una pausa extraña, viendo cómo todo se movía apenas un segundo delante de él.Siempre un paso atrás.Y esa sensación, constante y pegajosa, comenzaba a desgastarlo más de lo que estaba dispuesto a admitir.Esa mañana, sentado en la cafetería frente a la comisaría, el café tampoco ayudó.Ni siquiera un poco.Estaba caliente, sí, pero sabía vacío. Muerto. Como si el sabor se hubiera que
Leer más