Elena no durmió.No porque no pudiera.Sino porque no debía.El error seguía ahí, intacto en su memoria, repitiéndose con una precisión incómoda cada vez que intentaba cerrarlo como un caso más. No encajaba. No como una falla técnica, no como una negligencia, y definitivamente no como un accidente. Era demasiado limpio, demasiado oportuno, demasiado… útil.Para alguien.Y Elena ya sabía para quién.Pero saberlo no era suficiente.Necesitaba probarlo.La mañana llegó sin tregua, arrastrando consigo una sensación distinta dentro de la oficina, algo más tenso que los días anteriores, más vigilado, como si el ambiente mismo hubiera percibido que algo se había desplazado fuera de su lugar habitual. Elena entró sin detenerse, ignorando las miradas que ya no intentaban disimularse, y se dirigió directamente a su despacho.No abrió correos.No revisó informes.No se sentó siquiera.Porque esta vez…no iba a seguir el procedimiento.Tomó el archivo del error y lo duplicó.No como respaldo.Com
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