Capítulo 130. La primera risa en la casa nueva
—Quién lo hubiera imaginado, el jefe mafioso que antes aterrorizaba a toda Italia resulta vencido por un bebé de tres meses.Avery se apoyó en el marco de la puerta de la habitación del bebé, conteniendo la risa mientras cruzaba los brazos sobre el pecho.Frente a ella, Dominic Moretti estaba arrodillado con torpeza ante el cambiador. Su camisa de trabajo estaba arrugada, las mangas remangadas de cualquier manera hasta los codos, y su rostro tenso, mucho más tenso que cuando aquel hombre lideraba negociaciones territoriales.—El adhesivo izquierdo se corre cada vez que ella patea, Avery —gruñó Dominic, con la respiración cargada de frustración.—Eso es porque tienes las manos muy rígidas, Dom. Antes eras tú quien los cuidaba, ¿cómo puedes haberte olvidado ahora? Alexa no se va a romper solo porque la sostengas un poco inclinada —se burló Avery mientras entraba.—Solo me ocupé de ellos un tiempo, y ahora lo olvidé. Además, su piel es sensible. Si no queda bien puesto, se le pondrá roja
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