Perspectiva de EllaOtro relámpago volvió a caer. Y luego otro más. Cada destello iluminaba el cielo como si el sol hubiera salido de repente sobre nosotros, solo para desaparecer un instante después y dejarnos sumidos otra vez en una oscuridad absoluta.Y con cada relámpago llegaba otro beso. Otra caricia. Otra palabra susurrada que se perdía entre el estruendo de los truenos.Alexander se mantenía sobre mí con una delicadeza casi insoportable, moviéndose despacio, como si temiera hacerme daño. Lo cual, supuse, era una posibilidad; mi tobillo seguía doliéndome de una manera horrible cada vez que intentaba moverlo, pero aun así había insistido en continuar, aunque probablemente fuera una pésima idea.En ese momento, el dolor o las consecuencias no importaban. Lo único que quería era sentir a mi pareja conmigo, disfrutar de la sensación de su cuerpo contra el mío, aferrarme a aquel momento antes de que desapareciera y él volviera a alejarse de mí.Porque no sabía con certeza si volvería
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