Perspectiva de EllaEl abrazo inesperado de Alexander me arrancó un pequeño sonido de sorpresa.No esperaba que me abrazara. Desde lo ocurrido la noche anterior, había mantenido esa distancia suya tan característica: siempre correcto, siempre amable, pero sin acercarse demasiado.Cuando volvimos del banquete, me había escabullido para ver cómo estaba Lilith. La encontré descansando en su habitación, ya dormida cuando llegué. Después de eso, Alexander se había retirado a su despacho para encargarse de la montaña de documentos que había recibido tras la coronación.Y ahora estaba aquí, abrazándome como si soltarme fuera lo último que quisiera hacer.Poco a poco, mi cuerpo dejó de estar tenso. Las muestras de tela que llevaba en las manos se deslizaron hasta el suelo mientras me apoyaba contra él.Diosa… Olía demasiado bien. A hogar.A ese lugar al que uno siempre quiere volver, aunque haya intentado convencerse de que ya no pertenece allí.Hundí el rostro contra su pecho y respiré su aro
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