Perspectiva de EllaVer a Alexander así, bajo la luz de la luna me dejó paralizada. Su cuerpo estaba cubierto de sudor y sangre, cada músculo tensándose y brillando bajo la luz plateada. Hombros anchos, pecho fuerte, abdomen marcado… y más abajo. Diosa.Era impresionante, incluso sin estar excitado. El vello rojizo entre sus piernas apenas ocultaba nada. Un calor intenso se apoderó de mí, extendiéndose desde el estómago hasta cada extremidad, haciéndome sentir febril, como si mi piel estuviera demasiado expuesta al sol. Nunca había visto a un hombre así, y que fuera Alexander, mi pareja, mi esposo, lo hacía imposible de ignorar.Tragué saliva y traté de apartar la mirada, pero mis ojos seguían volviendo a él.—Ella —gruñó, avanzando hacia mí—.Finalmente aparté la mirada, con el rostro ardiendo.— Lo-siento —balbuceé—. No quería…—Puedo olerte —me interrumpió.Alcé la cabeza de golpe. —¿Qué?Sus ojos verdes se oscurecieron, sus aletas nasales se abrieron un poco. —Puedo oler tu excitac
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