DAMIAN WINTERSe derrumbó sobre mí como si todo su cuerpo hubiera perdido la fuerza. Su rostro escondido en mi cuello, los mechones rubios cayendo en ondas suaves sobre mi piel. Me quedé inmóvil, escuchando cómo su respiración agitada e irregular se calmaba poco a poco.No me corrí. Ni falta que me hace. Solo con verla así, entregada, exhausta, vulnerable entre mis brazos, ya es tan satisfactorio como cualquier orgasmo. Incluso más.Mi mano, casi por instinto, se deslizó hasta su cabello, enredándose en los mechones suaves. No pude evitar la sonrisa discreta que tiró de mis labios cuando la sentí acurrucarse aún más contra mí, inconsciente. Sonreí por eso. Era ridículo.Y aun así, no pude parar.La abracé con más fuerza, respirando hondo el perfume que se aferraba a su pelo, algo naturalmente dulce. Llené mis pulmones con eso como si fuera oxígeno. Y, contra toda mi voluntad, me dormí.[...]El sonido estridente de la alarma me arrancó del sueño a las seis en punto. Extendí la mano po
Ler mais