Ella había apoyado la cabeza contra el respaldo de la silla. Sus mejillas, ligeramente enrojecidas por el sueño, caían suavemente de un lado a otro… hasta que, de repente, su cabeza se inclinó bruscamente hacia la derecha.Él extendió su mano y sostuvo su rostro con cuidado, atrapando su mandíbula entre su palma cálida y firme.El pequeño rostro de Rose descansó allí, suave y delicado.Dorian le dio dos pellizquitos suaves, casi juguetones, y luego dejó que su cabeza reposara sobre su hombro.Al salir del cine, el cielo ya se había oscurecido.Después de cenar, caminaron juntos hacia el parque de diversiones.Esa noche, el lugar estaba lleno de vida. Parejas por doquier, risas, luces brillantes.Dorian compró los boletos y subieron juntos al carrusel.Mientras daban vueltas, él la miró. Su sonrisa era como una flor abriéndose lentamente.En lo alto, el cielo estalló en colores.Los fuegos artificiales lo llenaron todo, y sus reflejos danzaban en los ojos de Rose.Por primera vez… pare
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