—¿Tiene fotos? —preguntó Dorian.—Solo una vez vi algo… —respondió Richard, nervioso—. Me mostró una foto en su celular, de una fiesta familiar. No dijo nombres, pero había una mujer de cabello castaño claro, con un vestido rojo... Dijo que ella era “su hija”, y que “esa bastarda nunca debió volver”.Dorian entrecerró los ojos.—¿Una mujer con una hija…?En ese momento, Carlos abrió la carpeta que tenía y colocó sobre la mesa varias imágenes impresas de eventos sociales de la familia Hamilton.Dorian las repasó hasta detenerse en una.—Ahí está —dijo Richard, señalando una figura en la foto—. Esa es ella. La que me contrató.Dorian observó con atención. El rostro no mentía: Bianca, la esposa de Walter Hamilton, la mujer que durante años había fingido amabilidad con Rose… la misma que siempre parecía más interesada en Isabel.El presidente se recostó lentamente en la silla, sus ojos completamente oscuros ahora. Lo había sospechado desde hacía tiempo. Esa mujer era demasiado silenciosa,
Ler mais