No pudieron evitar reírse. Porque, en el fondo, era verdad. Ellos eran la próxima generación de la Hermandad rusa.Alexander fue hospitalizado y se recuperó favorablemente. Ahora es un hombre distinto, más contenido, más consciente de lo que perdió. Vive por y para su hijo. Según él, no volverá a amar a nadie; se aferra al recuerdo de la mujer que tuvo y dejó ir.Declan le ofreció el lugar que había ocupado Thomas Lewis… y él aceptó. También forma parte de la organización Prescott, aunque Bárbara no es ingenua; sabe que su padre no da nada sin motivo, y que ese puesto también es una forma de mantenerlo bajo control.Todo era, de algún modo, lo que ella había esperado para su vida. Una familia. Un esposo que no necesitaba palabras para demostrarle cuánto la amaba. Hijos creciendo en un hogar que, aunque construido sobre un mundo peligroso, les daba algo que ella nunca tuvo de niña: estabilidad.Los años en los que su vida era una montaña rusa quedaron atrás. El peligro seguía ahí, siemp
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