La puerta se abrió de golpe y el doctor entró.Lydia ya estaba vestida para salir del hospital.—Señorita Lydia, se ve muy emocionada.—Sí, ¿por qué no iba a estarlo? El olor de este hospital me está matando.—Estamos felices de darle el alta hoy. Su salud ha mejorado mucho.—Gracias, doctor.—De nada. Solo asegúrese de seguir las indicaciones de los medicamentos que le vamos a dar.Lydia miró alrededor de la habitación. Observó el lugar donde había roto el vidrio, la silla donde Victoria se había sentado con ella, el gotero y el sitio donde Cassius se había sentado.Miró todo con detenimiento, luego tomó su teléfono y empezó a buscar el número de Cassius.Justo cuando estaba a punto de llamarlo, la puerta se abrió.Victoria entró.—No hace falta que hagas eso, hermanita.Lydia sonrió por dentro.—¿Qué te trae por aquí hoy?—¿No te dan el alta?—Sí, ¿cómo lo supiste?—Eres mi rayo de sol, ¿por qué no iba a saber cuándo te dan el alta?—Hm…Victoria se acercó, tomó la bolsa y agarró la
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