Warren no regresó solo a casa ese día. Por primera vez, fue con los guardias, no porque no le gustara que lo siguieran, sino porque los veía como una carga demasiado pesada junto a la que ya llevaba.
Marcus se volvió muy desesperado. Sus planes no habían funcionado. La forma de atrapar a Warren para que Faith cayera por completo no dio resultado. No pudo dormir en toda la noche, lo que le provocó ojeras negras bajo los ojos.
«¿Por qué es tan difícil aplastar a esa pequeña mosca?», pensaba siemp