〚KATERINE〛La noche cae lentamente sobre el palacio y el silencio del dormitorio apenas es interrumpido por el murmullo del viento contra las ventanas. Estoy sentada en el borde de mi cama, las sábanas arremolinadas bajo mí, con el teléfono en las manos, y no puedo dejar de mirar la pantalla iluminada una y otra vez. El día ha terminado, pero mi mente sigue encadenada a él.Siento un cosquilleo en el pecho cada vez que llega un nuevo mensaje de él. Nuestra conversación se ha vuelto constante, fluida, como un río que finalmente encuentra su cauce después de una sequía prolongada. Él me cuenta cosas que nunca había imaginado: la intensidad de lo que atraviesa, la realidad que lo rodea, y yo leo, y de algún modo, cada palabra lo humaniza. Gianluca deja de ser solo “el hijo del mafioso”, el hombre peligroso y temido; y entonces puedo verlo por lo que es él, alguien con miedo, con dudas, con lealtades y preocupaciones por su familia. Y eso me hace sentir algo profundo: alivio, cercanía, com
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