La observo dormir tranquilamente, como una bella princesa en su castillo. Belle es una obra de arte, una belleza de la que nunca me canso de admirar. Es pequeña y delicada, con cabello negro y brillante como la noche y piel blanca como la nieve. No puedo apartar mis ojos de ella, incluso siendo tarde en la noche. La forma en que respira suavemente, cómo sus labios forman una leve sonrisa mientras sueña, me deja obsesionado. Siento como si no pudiera vivir sin ella. "Belle, mi querida", susurro. Me inclino para besarla, pero me contengo. No quiero despertarla. Solo quiero admirarla, ver su rostro en paz. "Haré todo lo que pueda para protegerte, Belle", le digo en un susurro. "Nunca más tendrás que preocuparte por nada." Sigo mirándola, fascinado por la forma en que su cabello se esparce sobre la almohada y por la suavidad de su respiración. "Belle, mi querida", susurro. Me inclino para besarla, pero me contengo. No quiero despertarla. Solo quiero admirarla, ver su ros
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