73. Ignóralos
Después de la tormenta viene la calma…¿Es eso cierto?El día anterior, tras el pequeño acontecimiento donde salí huyendo de la oficina, debo decir que pasé el resto del día con Oliver. Decidimos pasarnos el resto del día en casa…Porque sí…Ya ese pequeño penthouse se sentía nuestro nido de amor, más cuando confesó que nadie lo había utilizado…Ese día Oliver se fue temprano. Pierre pasó por mí. Al entrar a la oficina, mis zapatos —los cuales eran más bajos— resonaban. Mi vientre ya se estaba mostrando, pero no lo suficiente para que muchos sospecharan…¿O sí?Tenía una leve incomodidad en mis hombros, algo que decidí ignorar.En cuanto pasé para llegar a mi cubículo, una voz emocionada me recibió.—Vaya, vaya, mira quién se dignó a aparecer —la voz de Daniela resaltó en la oficina—. Stuar, ¡págame!Stuar, con un gesto sobreactuado de tristeza, le pagó unos cincuenta dólares. Por otro lado Daniela tenía una sonrisa más que satisfactoria, se acercó a mí abrazando mi brazo.—Hola, Danie
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