María jugaba en el jardín, sobre el césped, y Eva se acercó a la ventana para vigilarla mejor. Los hombres estaban allí mismo, discutiendo acaloradamente mientras esperaban el almuerzo, y Elena no dejaba de atosigarla con conversación.—Eva, necesito ir al baño, ¿me enseñas dónde está? —preguntó Elena.Encantada con la oportunidad de librarse de ella, Eva la condujo hacia el interior de la casa.Al regresar, deseó en silencio que su hermana tardara mucho en volver. Se acercó a Adrián y empezó a escuchar la conversación. Si no hablaban de negocios, podría fingir que entendía… y así Elena no volvería a molestarla.Para su sorpresa, hablaban de ella. Más exactamente, de la próxima exposición.Y Adrián presumía de su esposa de forma tan abierta… que Eva llegó a sentirse incómoda. Aunque, gracias a eso, pudo participar en la conversación.De pronto, desde el jardín se oyó un grito desgarrador.Los tres levantaron la cabeza.Eva vio, como en cámara lenta, cómo María se encogía de miedo… mie
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