El mensaje llegó a las 11:34 PM, y con él, la destrucción de todo lo que Natalia había reconstruido.La notificación iluminó la pantalla de su laptop justo cuando ella estaba cerrando el último archivo de la traducción técnica que había consumido las últimas ocho horas de su vida. Sus ojos ardían por el cansancio, y los dedos le dolían de tanto teclear términos legales del inglés al español. El departamento en la Colonia Roma estaba sumido en un silencio que ya no la perturbaba—había aprendido a encontrar paz en la soledad, o al menos eso se repetía cada noche antes de dormir."Nat, necesito verte mañana. Es urgente. Por favor."Natalia frunció el ceño mirando el mensaje de Valeria. Su hermana menor nunca pedía las cosas con amabilidad. Valeria exigía, esperaba, demandaba. Pero ese "por favor" al final de la frase hizo que algo incómodo se retorciera en el estómago de Natalia, como una advertencia primitiva de que el mundo estaba por cambiar de formas que ella no podría controlar.Tom
Leer más