―Porque si Silvain quiere quitar su apellido de mi camino, necesito decidir si eso me libera… o si por primera vez me deja verlo sin la cadena delante.Emilia dejó el teléfono sobre la mesa.No lo arrojó.Eso ya era grave.Céline se sentó despacio, con una mano en la taza y la otra sobre la frente, como si la mañana hubiera decidido cobrarle renta.―Qué inconveniente ―dijo.Teresa miró a Aryanna.―¿Qué cosa?Céline levantó los ojos.―Que el hombre haga algo correcto sin pavonearse en la puerta. Me desordena el desprecio.Emilia soltó una risa seca.―A mí me desordena el estómago.Aryanna seguía de pie, con el teléfono en la mano y el mensaje de Paula abierto.Silvain fue notificado del uso indebido del apellido Beaumont. Respondió que autoriza, si t&uacut
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