Capítulo 191. Separación inevitable.
La luz clara de la mañana filtraba una calidez serena sobre la habitación del bebé, iluminando la suave alfombra donde Eliot permanecía sentado con las piernas cruzadas. A escasos pasos de él, Eriss bamboleaba su pequeño cuerpo erguido, probando el equilibrio sobre sus piernas diminutas con una firmeza todavía tambaleante.El alfa mantenía los brazos abiertos a pocos centímetros, atento a cada movimiento, motivándolo con un par de juguetes coloridos hasta recibirlo entre sus brazos en el momento exacto en que las piernas del niño cedían.A un lado del cuarto, junto a la cómoda abierta, Seiya seleccionaba prendas y las acomodaba con cuidado dentro de una valija abierta sobre la banqueta. Hizo una pausa, observando la abundancia de cajas, peluches y prendas que desbordaban los estantes, y suspiró levemente mientras negaba con la cabeza.—¿En qué momento el cuarto de Eriss se llenó de tantas cosas? —se quejó con incredulidad, echando la mirada alrededor—. No puedo encontrar nada.—Desde
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