La noche en el hospital no se parecía a ninguna otra noche.No había oscuridad real.Solo luces bajas, constantes, que nunca se apagaban del todo. Como si el mundo no tuviera permiso para descansar aquí.Y el sonido…El sonido lo ocupaba todo.Pitidos suaves del monitor.Pasos lejanos por el pasillo.Una puerta que se abre.Otra que se cierra.Un llanto de bebé que no es el mío.Ruido blanco.Pero no relajante.De ese que te deja la cabeza en alerta incluso cuando intentas cerrarla.Giré ligeramente en la cama.Seguía conectada a los cables. Seguía sintiendo mi cuerpo raro, tenso, como si no terminara de decidir si estaba en reposo o en peligro.Apoyé la mano en la barriga.—Hoy no, por favor… —susurré.No sabía si hablaba con ella o con mi propio cuerpo.No hubo respuesta inmediata.Pero tampoco contracción.Y eso, ahora mis
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