POV: Narradora OmnipresenteSe despegó de la puerta y se apoyó contra la barandilla de metal, mirando hacia el vacío del patio. Pasaron cinco minutos que se sintieron como horas. El hospital parecía respirar a su alrededor: el zumbido de los generadores, el goteo de algún condensador, el peso de mil tragedias nocturnas.El silencio de la respuesta fue agónico. Ahora pasaron diez, quince minutos. Adentro, el cambio de turno de las enfermeras llenaba el pasillo de murmullos y el chirrido de carritos de medicinas. El sol comenzaba a verse por el horizonte.De pronto, el teléfono vibró."Señor Anchorena", comenzaba el mensaje. Elías sintió que el corazón le daba un vuelco. "He pasado cuatro años esperando este momento y, a la vez, temiéndole más que a la muerte misma. Bianca... mi jefa... bueno, ex jefa, ella lo amaba con una locura que la consumía por dentro. Todo lo que hizo, cada silencio, cada secreto, fue para protegerlo a usted y al pequeño Matías. No odie a Bianca, señor. No import
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