La segunda visita a Boston llegó tres semanas después de la primera, cuando Lucas tenía exactamente veintiún días y el apartamento de Rubi y James en Cambridge había adquirido esa atmósfera específica de los espacios recién habitados por un recién nacido — el olor a talco y a algo más difícil de describir que era simplemente nuevo, las toallas extra en el baño, el moisés en el dormitorio que Karla vio a través de la puerta entreabierta con la sensación de estar mirando algo que todavía se estaba acomodando en el mundo.Maxton no había podido venir. Una junta de la fundación que no podía moverse, que había intentado mover de todas formas y que finalmente había dejado estar porque Karla le había dicho, con la claridad práctica de qui
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