Capítulo 9Sentí un nudo en el estómago al ver a Felipe sonriendo tan cerca de aquella mujer. No estaban haciendo nada indebido.Lo sabía.Pero después de tantos días sintiéndome desplazada, aquella imagen me dolió más de lo que quería admitir.Felipe caminó hacia mí con una enorme sonrisa y rodeó mi cintura con un brazo.—Amor, qué alegría verte aquí —dijo antes de besarme con cariño. Después apoyó la frente contra la mía y sonrió con ternura—. Hace días quería hablar contigo. Sé que las cosas entre nosotros no están bien y quiero arreglarlas. ¿Qué te parece si esta noche salimos a cenar? Solo tú y yo.Mi corazón se llenó de ilusión.Por un momento pensé que todo volvería a ser como antes.Pero antes de que pudiera responder, la voz de la joven interrumpió el momento.—Disculpe, señor Felipe —dijo Gabriela acercándose con una carpeta entre las manos. Se veía incómoda por interrumpirnos, pero aun así mantuvo la compostura—. No quiero ser imprudente, pero esta noche tiene la reunión co
Leer más