El CEO Cienfuegos, seguía empujando su miembro dentro de la vagina de la contadora, mientras seguía al teléfono con su prometida. El hombre no tenía intenciones de parar en follar a la sensual Wendy, ella era complaciente, dispuesta a hacer lo que le pidiera a cambio de tener privilegios en su departamento. Cuando llegó Carolina Minelli, las esperanzas de ser algo más que una amante escondida de Wendy, se esfumaron. Esa directora de proyectos era peor que una serpiente, había seducido al presidente con sexo sucio, y con una clase social privilegiada que de prometía estatus al empresario. — Marco, ¿Tú me amas,. cierto? Amas al bebé y estás emocionado por la boda tanto como yo lo estoy, ¿verdad, cariño? — ¿Que preguntas son esas? Sabes bien que si, el bebé, y tú son lo más importante para mí Marco, había respondido a la pregunta de Carolina, lo hizo así, como si nada, mientras estaba dentro de otra mujer. — Está bien, estoy un poco ansiosa por estar encerrada aquí, eso
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