POV ElíasLas cuatro y doce de la madrugada.El silencio en el dormitorio es absoluto, denso, de esa calidad especial que solo se consigue con ventanas de triple acristalamiento y cámaras de gas argón. Fuera, Madrid podría estar ardiendo, pero aquí dentro solo existe el ritmo de tres respiraciones.La de Leo, rápida y ligera, desde el nido de colecho.La mía, contenida y excesivamente consciente.Y la de Mara.Mara duerme a mi lado. O eso creía.La barrera de almohadas sigue ahí, esa ridícula "medianera" que construí, pero ha perdido su integridad estructural. Una de las almohadas ha caído al suelo. La otra está desplazada.Y la mano de Mara ha invadido mi sector.Sus dedos descansan sobre mi camiseta, justo encima de mi esternón. No se mueven. Solo están ahí, pesados, calientes, transmitiendo una energía cinética que me impide pegar ojo.—Deja de pensar tan alto, Vázquez —susurra ella de repente, con la voz pastosa de quien lleva rato despierta pero con los ojos cerrados.Me sobresal
Leer más