CAPÍTULO 227 La familia que eligieron Volver a casa nunca había significado tanto para ella. Cuando la puerta del apartamento se abrió, Ofelia sintió que recién entonces podía volver a respirar con tranquilidad. El hospital había quedado atrás. Ya no habría enfermeras entrando y saliendo, ni médicos apareciendo cada seis horas, ni pinchazos, ni sueros colgando. Aunque todavía llevaba la vía colocada en el brazo por cualquier inconveniente, estaba de regreso. Había vuelto con internación domiciliaria hasta la evaluación del día siguiente. Y había vuelto solamente porque su hija la necesitaba. Si no, seguiría internada. Eso lo tenía claro tanto ella como su esposo. Estaba en su hogar. Y aunque todavía tenía las piernas pesadas y el cuerpo cansado, estar allí le devolvía una tranquilidad que ningún medicamento podía darle. Lo primero que vio fue a Diana sentada en la cama principal. Y a Alessandra profundamente dormida sobre ella. La niña tenía una mano aferrada a la remera de
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