CAPÍTULO 80JaxsonHoy era el día. El día para el que me había estado preparando desde que la vi bajar aquellas escaleras en la finca, vestida de rojo y con el miedo en los ojos. Ya lo tenía todo listo. La logística había sido un desafío desde esta distancia, pero Marcus, a pesar de su desaprobación, había cumplido con mis órdenes a través de canales seguros. La cena romántica estaba coordinada, los músicos locales contratados bajo estrictos acuerdos de confidencialidad, y los fuegos artificiales listos en una barcaza a un kilómetro de la costa. Todo tenía que ser perfecto. Quería que el recuerdo de este momento fuera tan brillante que pudiera opacar cualquier sombra que nos esperara al regresar.Esa mañana, después de un desayuno lento entre caricias, la llevé a la pequeña zona comercial de lujo del complejo.— Necesitamos algo especial para hoy, nena —le dije, rodeando su cintura mientras caminábamos bajo las palmeras.— ¿Otra sorpresa, Jaxson? —exclamó ella, con una risita que me
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