- Ya te sabes muy bien esa canción - dijo, sacando un estuche del estante junto al piano. Ella y Axel eran los únicos en la habitación - probaremos tocando juntos - poniéndolo en la mesa más apartada, lo abrió y sacó un violín. Dedicó un tiempo a afinarlo antes de colocarse al lado derecho de Axel - ¿listo? - sorprendido, él reaccionó tardíamente, puso los dedos en el piano - Bien, 1, 2, 3… La música inundó el lugar. Los dedos de Axel estaban tiesos al principio, hasta que agarró confianza; mientras que Dayana se movía al ritmo del pasar de las cuerdas. Los instrumentos se mezclaron, creando una melodía que capturaba el alma. Su conciencia fue dormida por las notas; de tal manera que no se dio cuenta cuando alguien entró al cuarto hasta que pararon de tocar. -¡Wow!, ¡no sabía que tocabas el violín también! S
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