Las 6:47 AM.Llevaba dos horas despierta.No era insomnio. Era el tipo de vigilia que te pega al techo con los ojos abiertos mientras tu mente inventaría todas las formas en que el jueves puede salir mal.Me levanté sin despertar a Nathan.Él había tardado más en dormirse que yo. Lo había escuchado dar vueltas, levantarse a beber agua, volver, quedarse inmóvil fingiendo que dormía.Los dos fingiendo.En la cocina, puse el café en silencio.Afuera, Manhattan empezaba a moverse. Taxis. Bocinas lejanas. El mundo que no sabía que nuestras próximas 72 horas pendían de un hilo.Abrí el laptop sobre la barra.Carter & Cross.Dos semanas.Catorce días para el lanzamiento más importante de mi carrera, y yo estaba usando cada neurona disponible para calcular probabilidades judiciales.No podía darme ese lujo.Empecé a revisar los pendientes.Martínez llegó a las 10 en punto.Traje beige. Maletín negro. Cara neutral que no revelaba nada.—Buenos días. Espero no interrumpir la rutina.—Es parte d
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