Capítulo 88Después del momento de intimidad, Henrique tomó a Brígida en brazos y la llevó hasta el dormitorio. Ella sintió el corazón acelerarse, como si estuviera flotando en las nubes. Nunca había imaginado que un hombre tan seguro de sí mismo y atractivo pudiera interesarse por ella.Mientras se acomodaban en la habitación, Brígida suspiró suavemente, pensando que quería aprovechar cada instante de aquella noche, imaginando escenarios fantásticos en los que un príncipe encantado llegaba para rescatarla de cualquier peligro. Una sonrisa tímida se escapó de sus labios, y Henrique, curioso, notó la expresión soñadora en su rostro.—¿En qué estás pensando? —preguntó él, inclinándose para observarla mejor.Ella se sonrojó, desvió la mirada y respondió con una sonrisa traviesa:—En nada… solo disfrutando el momento.Él rió suavemente, mirándola recostada, con una expresión de felicidad en el rostro. Por un instante, una duda asomó: ¿era justo usarla de esa manera? Suspiró. Nunca había s
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