Al día siguiente, despierto en mi habitación, sola y es que realmente necesitaba eso para poder pensar con claridad, aunque mi cuerpo quería buscarle. Mis sueños resumieron a él. Cubro mi rostro, con vergüenza, estoy enamorada de él, es algo que no puedo ocultar. Se metió en mi sistema, mi corazón, mi mente y mi todo.Pero es un mentiroso, me mintió. Respiro profundo levantándome de la cama quitándome las sábanas de encima. Me visto y antes de bajar a la cocina para enfrentarme a él, trato de calmar a mi corazón ansioso de verle.Bajo la escalera, encontrándome con su figura y todo lo que había ensayado en mi mente se disipa mágicamente, más cuando sus ojos se clavan en mí. Está usando un traje diferente a los que solía usar, este se va más… costoso.―Buenos días, esposa ―dice con su voz ronca.―Buenos días, mentiroso ―replico.―Lo comprendo, me lo merezco.―Sí, como también mi molestia. ¿Por qué quieres seguir en este matrimonio? Si al principio me odiabas y no querías esto. Eso me qu
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