Con dos patadas, Nataniel abrió la puerta y se acercó a la chica para desatar la cinta que está en sus manos y pies.—¡Por Dios, linda!, no sé qué es lo querían esos hombres que te tienen aquí. —Le dice mientras corta la cinta de las manos y ella se abraza a él con fuerza y le agradece por venir a su rescate.—Ellos están afuera, solo sus armas han dejado aquí. El jefe de ellos va en camino por tu madre, él la obligó a que se entregara en mi lugar y ella lo hará, por favor haz algo por tu madre. —suplicó entre llanto.—¡Qué! ¿Es de verdad lo que dices?—Claro que sí, Nataniel, como crees que me voy a inventar algo tan delicado.—¿Sabes en donde lo estará esperando mi mamá?—Sí, lo escuché muy bien.La chica le mencionó el lugar y de inmediato Nataniel hizo una llamada a su hermano para que él se encargue de enviar hombres a ese lugar, esperando que no sea demasiado tarde y también la puedan rescatar.—Tengo miedo, Natán, le harán daño a tu mamá, ese hombre le dijo un montón de cosas a
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