POV MateoLlegué al departamento de Sofía en dieciocho minutos que es dos menos de lo que le dije porque manejé con la velocidad de alguien que escuchó a su hermana llorar por teléfono por primera vez en su vida y que necesitaba confirmar con sus propios ojos que seguía entera.Sofía llorando. Sofía Duarte-Ocampo llorando de verdad, no la lágrima estratégica que usaba en negociaciones ni el ojo húmedo que sacaba cuando quería conmover a alguien, sino llanto real, feo, de esos que te deforman la cara y te dejan sin aire. Eso no existía en mi mapa mental de quién era mi hermana y escucharlo por teléfono fue como escuchar a un edificio que siempre creíste indestructible empezar a crujir.Abrió la puerta con los ojos hinchados, la nariz roja, el pelo que normalmente parecía comercial de shampoo pegado a la cara con una mezcla de lágrimas y algo que probablemente era el rímel de ayer. Llevaba una bata que le había visto puesta exactamente una vez en mi vida porque Sofía no usaba bata, So
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