Capítulo 141. Declaración
"Isabella"El camino hasta la casa de Augusto fue demasiado silencioso. La tensión chispeaba en el aire, atrapada dentro del coche.Ninguno de nosotros encendió la radio. El sonido del motor llenaba el espacio entre nosotros, junto con algo no dicho, pesado, casi palpable. Yo observaba sus manos en el volante, demasiado firmes, los dedos tensos; no pude controlar mis pensamientos, recordando esa mano en mi cuerpo.El beso en el ascensor todavía ardía en mis labios. El calor de su cuerpo cerca del mío, sosteniendo mi mano durante el camino como si fuéramos algo simple, una pareja cualquiera. Ahora él estaba allí, a mi lado. Observé sus brazos fuertes bajo la camiseta, su rostro atractivo, demasiado familiar.Crucé las piernas, las descrucé, moví las manos. Nada parecía cómodo. No era una buena idea volver a su casa. Quedarme a solas con él.Cuando llegamos, estacionó sin decir una palabra. Bajó primero, rodeó el coche y me abrió la puerta. El gesto automático, casi antiguo, me golpeó c
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