Capítulo 128. Consejo de abuela
"Diana"En otros tiempos, me habría sentido aliviada por lo que le pasó a Augusto. De hecho, hasta lamentaría no haber tenido esa idea antes; pero ahora, con el peso del embarazo y las tensiones familiares acumulándose, no había tiempo para pensar en eso. Fui devorada por mis propios problemas, que se volvían más pesados cada día.Llamé a Isabella. Sabía que ella quería a mi hermano y, en cierta forma, no se merecía todo aquel sufrimiento. Pero, sinceramente, mis problemas eran mayores. Cargaba con un secreto que ni mi propia madre sabía, y cada vez era más difícil fingir normalidad.A medida que pasaban los días, la presión sobre mí aumentaba. Tenía que tomar una decisión, y pronto. No podía ocultar mi embarazo por mucho más tiempo; era un riesgo. En los últimos días, me vi obligada a disimular las náuseas, la fatiga, cualquier señal de que algo no andaba bien. Fingí estar bien, pero por dentro me sentía vacía, exhausta, perdida. ¿Cómo iba a enfrentar a mi padre? ¿Cómo enfrentaría la
Leer más