«¿Dios, en que me metí?» Leyla gimió de frustración mientras apretada sus manos en puños.Aun así, muyen el fondo de su mente ella quería confiar en sus palabras, asique apoyó la mano en la puerta… y no la abrió.Pero no se trataba de alguna duda… Sino porque, por primera vez en mucho tiempo, nadie la estaba obligando.—¿Quién más sabe de mí? —Pregunto ella, tensa y alejando su mano de la puerta.—No sabría decirlo —Aron se encogió de hombros, aun pensativo — Me gustaría decirte que aun nadie, pero los rumores se esparcen rápido.Leyla se contuvo de temblar y gritar, se había esforzado al máximo por pasar desapercibida desde hace años, lo último que había querido es llamar la atención, mucho menos necesitaba atención de cambia forma.—El hecho de que todavía siga aquí no quiere decir que me quedaré—apuntó ella, lanzándole una rápida mirada a Aron. Necesitaba primero esperar a tener más información, debía saber primero a que se estaba enfrentando, ahora que sabia que estaba rodeada de u
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