Ambas mujeres le dirigieron la mirada, él clavó su peor expresión en Isabella, quería que supiera que estaba muy inconforme con el comentario que le había hecho a Chelsea. –Adrian, ¿Qué haces aquí?El gesto de Adrian era serio, contundente, demandante. –Solo estaba asegurándome de que nadie se tome libertades que no le corresponden. —su voz fue firme, tranquila… pero cargada de autoridad.Isabella se quedó en silencio un segundo.–No entiendo. –dijo Isabella.–Vine a acompañar a Chelsea a escoger un vestido. Ella es parte importante de “Kingsley And Blackwood corporation”. Isabella se notaba impresionada, hizo un gesto de recelo.–Algo así había escuchado. –respondió, Chelsea estaba estupefacta, su respiración se había hecho irregular y jugaba con su vestido en señal de nerviosismo. –Pero no sabía Adrian, que acompañabas a tus empleadas a comprar ropa. Adrian hizo un gesto de enojo, pero no perdió los estribos. –No es mi “empleada”. Chelsea es mi asistente. –su voz resonó impec
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