Capítulo 59 — Decisiones firmesLa luz de la mañana se filtró con suavidad a través de las cortinas, dibujando líneas doradas sobre las paredes de la habitación. Nerina abrió los ojos lentamente, sintiendo por primera vez en mucho tiempo una calma distinta, más profunda… más peligrosa. No era paz absoluta lo que sentía, no con todo lo que rodeaba su vida, pero sí era un momento suspendido, íntimo, donde el caos parecía haber hecho una pausa.Ella giró apenas la cabeza y lo vio. Artemis dormía a su lado, completamente ajeno al torbellino que ella llevaba dentro. Su respiración era tranquila, su expresión relajada, como si por fin hubiese soltado el peso que llevaba encima. Nerina lo observó en silencio, permitiéndose ese instante sin máscaras y sin defensas.Había pasado. Lo de la noche anterior no había sido un error, ni un impulso, ni una debilidad; había sido real. Tan real que aún podía sentirlo en su piel, en su pecho, en cada rincón de su cuerpo que parecía recordarle que él segu
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