Quince horas más tarde ya estaba México, el automóvil que había pedido ya me estaba esperando a las afueras del aeropuerto, una vez subí al automóvil, nos fuimos directo al hotel donde se está hospedando ella, reserve una habitación y lo primero que hice fue llamar a Erick para averiguar dónde es que estaban. —¿Qué está haciendo en ese departamento? Averigua. —Lo único que pude averiguar, señor, es que ahí vive una psicóloga, estoy esperando que salga para hacer lo que pidió. —Bien, me avisas cuando estés con ella. —Así va ser, señor. Satisfecho me moví hacía la ducha para prepararme para lo que se viene, por supuesto que me siento incómodo, pero tan seguro que no tarde demasiado en alistarme para irme a la dirección que Erick no tardó en enviarme. El chófer me llevó al lugar, y estaciono lejos de la camioneta que Erick había alquilado con mi permiso. No tardó en salir ella, tres hombres la sujetaron para meterla bruscamente a la camioneta. Esos sujetos me van a escuchar
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