Laura señaló la bandeja intacta sobre la mesa.—Casi no estás comiendo, no sales de aquí, no hablas con nadie…La respiración de ella comenzó a acelerarse.—¡Hace una semana, Liam! ¡Una semana!Él giró lentamente el rostro hacia el otro lado. Como si ni siquiera tuviera fuerzas para discutir. Aquello irritó aún más a Laura.—¡Entiendo que necesitas vivir tu duelo! —la voz se le quebró a mitad de la frase, pero continuó—. Entiendo que estás sufriendo… ¡pero no voy a aceptar perder a otra persona de mi familia!Liam cerró los ojos. La mandíbula se tensó discretamente. Laura sintió las lágrimas quemándole los ojos de inmediato.—¿Crees que eres el único destruido en esta casa? —preguntó ahora más bajo—. Todo el mundo se está derrumbando contigo.Su mano se apoyó instintivamente sobre su propio vientre.—El padre de Olívia casi sufrió un infarto… nuestro padre no duerme bien… Vânia vive llorando escondida por la casa… la abuela Olga está destrozada… el abuelo Frederico da miedo de lo call
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