Capítulo 119El dolor empezó como una presión, Luego se volvió algo que no podía controlar.Sentía que me partía por dentro. Como si cada contracción fuera a romperme en dos. Jorge me decía que respirara, que intentara mantenerme consciente, pero apenas podía escucharlo. El sonido de mi propia respiración era lo único que llenaba mis oídos.El dolor era más grande que cuando di a luz a Kaleb, no podía respirar, no podía hablar ¿Me iba a morir?—Ariadna, mírame —decía Kaleb—. Estoy aquí, mi amor los dos vamos a luchar por esto, te lo juro Intenté hacerlo, pero cada vez que abría los ojos, todo se movía, no podía abrir los párpados sin sentir que era un gran esfuerzo físico —No puedo… —murmuré.Otra contracción me dobló, como si me partiera el almaGrité, el dolor de la muerte me atravesaba.Sentía que mi cuerpo no iba a soportarlo. Que esto era demasiado. Que Jorge tenía razón desde el principio y que no iba a llegar al final. Que iba a morir antes de siquiera ver a mi hijo.El mied
Leer más