Aitana sigue jadeando.— Lo va a hacer, cuando lo necesite. ¡Auch!— Grita Aitana de nuevo.— Tranquila, cariño, tranquila, cariño— dice León, al mismo tiempo que se desacomoda el cabello desesperado.Aitana comienza a respirar profundo, utilizando las técnicas que había aprendido.Sin embargo, el dolor era completamente aterrador.Aunque ver a León completamente desbordado y desesperado era sólo la gota que colmaba el vaso.Sin saber si reír o llorar.— ¡Vámonos!— ¡Sí, sí, sí, sí! ¡Ya sé, ya sé! ¡Sombra! ¡No, Damián! ¡Alguno de ellos, sí, alguno de ellos podrá manejar!León sale corriendo, dejando la puerta abierta y completamente sola a Aitana, con la boca abierta.“¿Cómo iba a ir al hospital a parir si no la llevaba en el auto?”León corre, saltándose varios escalones y bajando de dos en dos.Sin embargo, en el momento en el que se encuentra a Damián, observa que se encuentra completamente dormido, de borracho e inconsciente en el sillón.— ¡Damián! ¡Damián, necesito que me ayudes
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