Punto de vista de NadiaEl eco de ese clic persistía en el aire, pesado y asfixiante, como si el propio corredor hubiera contenido la respiración, esperando a que lo inevitable se desplegara, y mi corazón se negaba a calmarse, martilleando contra mis costillas como un tambor de advertencia mientras el agarre de Adrian en mi mano se apretaba, anclándome a una realidad que de repente se sentía más afilada, más fría y mucho más peligrosa que cualquier cosa a la que nos hubiéramos enfrentado antes. Sus ojos, oscuros y alerta, escaneaban las sombras con la precisión de un depredador, cada movimiento fluido, medido, y sentí una extraña mezcla de asombro y terror al comprender una vez más que la calma de Adrian era un arma, un escudo y un salvavidas al mismo tiempo, mientras Damien, silencioso y tenso como un cable, nos flanqueaba, los músculos enrollados, listo para atacar al primer indicio de traición desde la oscuridad."Sé que estás aquí", susurró Adrian, con voz baja pero inquebrantable
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