Punto de vista de NadiaEl sonido del vidrio rompiéndose aún resonaba en mis oídos, afilado y ensordecedor, como una advertencia de la que no podía escapar. La mano de Adrian encontró la mía instintivamente, apretando con tanta fuerza que sentí el calor de él filtrarse en mis huesos, anclándome, pero ni siquiera eso fue suficiente para calmar la oleada de pánico que se enroscaba en mi pecho. “Quédate cerca”, dijo, voz baja y urgente, sus ojos escaneando cada sombra, cada movimiento en la habitación oscura. Damien ya se estaba moviendo, rápido y preciso, hacia el origen del ruido, un depredador en forma humana, y tuve que obligarme a mantener mis piernas en marcha también, mi corazón martilleando como si pudiera estallar fuera de mi pecho.Podía oír el tenue roce de alguien —o algo— afuera, deliberado, paciente, probando, y comprendí, con un escalofrío subiendo por mi columna, que no solo nos estaban observando. Nos estaban cazando. “¿Quién… quién es?” susurré, voz temblando, aferrándo
Leer más